Hola,
Otro martes más y otro día más en el que escucho en sesión una frase que igual también te suena: “mejor no pienso en eso ahora”.
Cambias de tema, te pones a limpiar, abres el móvil, te metes en la siguiente tarea, creyendo que distrayéndote o huyendo de la emoción todo desaparecerá y quizá, durante un rato, funciona consiguiendo salir de la situación incómoda sin un rasguño.
Esto que muchas hacemos casi sin darnos cuenta tiene que ver con algo que tu sistema nervioso aprendió para protegerte.
Cuando algo nos desborda y no podemos (o no sabemos cómo) quedarnos con ello, el cuerpo activa una salida: huir.
No siempre es huir físicamente.
A veces es huir hacia la lista de tareas, hacia el móvil, hacia estar “demasiado ocupada para sentir”.
Es una estrategia de supervivencia, y como todas las estrategias de supervivencia, funcionó en su momento y es por eso por lo que la sigues usando.
Sin embargo, el problema no es que huyas.
El problema es que lo que evitas no se queda fuera.
Se queda dentro de ti, esperando ser escuchado y atendido, y el cuerpo encuentra otras formas de expresarlo: unas veces es cansancio que no se explica con nada, otras es la digestión, otras el sueño que no llega o que no descansa, otras una irritabilidad que aparece de la nada.
No es al azar.
Es la emoción no atendida, buscando una salida por algún otro lado.
Aquí viene la parte que más me gusta compartir, porque suele sorprender: no necesitas revivir todo de golpe para sanarlo.
De hecho, eso casi nunca funciona, porque es tan intenso que el cuerpo vuelve a activar las mismas defensas que quieres soltar.
El sistema nervioso no se reorganiza con grandes catarsis.
Se reorganiza con experiencias pequeñas y manejables, que puedas sostener sin que se dispare la alarma otra vez.
Por ejemplo, unos pocos segundos de contacto real con una emoción difícil, bien acompañados, pueden ser más transformadores que una hora entera de explosión emocional.
Así trabajo yo contigo en sesión:
Empezamos por lo pequeño. No te pido que “te enfrentes” a nada de golpe. Vamos dosis a dosis, a un ritmo que tu sistema nervioso pueda sostener.
Miramos de dónde viene. No solo qué sientes hoy, sino qué patrón o creencia de tu historia se activa cuando eso pasa porque ahí está la raíz, y ahí es donde el cambio se sostiene en el tiempo.
Te llevas herramientas, no solo alivio puntual. Cada sesión incluye algo que puedas practicar tú sola entre semana, para que la regulación no dependa solo de mí.
Las sesiones son online de 1 duración, y empezamos con una sesión exploraroria donde nos conocemos, te escucho sin prisa y vemos juntas qué necesitas ahora mismo.
Si llevas tiempo posponiéndolo, “ya lo miraré cuando tenga tiempo”, este es el momento de darle ese espacio pequeño y manejable que tu cuerpo lleva pidiendo.
Puedes reservar tu primera sesión abajo
Y si tienes dudas antes de dar el paso, simplemente responde a este correo, lo leo yo y te contestaré yo personalmente.
Un abrazo,
Patricia
