Lo que sentí ayer cuando mi hija se fue (y lo que tiene que ver contigo)
Ayer mi hija se fue de viaje de fin de curso con el colegio cinco días, sin su padre, sin mi, por primera vez.
La vi esperar al autocar con su maleta, contenta, nerviosa de emoción, sin mirar atrás y yo me quedé en la acera sonriendo hacia fuera y con un nudo dentro que tardé un rato en entender.
No era miedo exactamente.
No era tristeza exactamente.
Era algo más profundo.
Esa sensación de que ahora toca soltar. Confiar en que todo lo que sembramos estos años tiene raíz suficiente para sostenerse cuando nosotros no estamos.
Y al mismo tiempo esa voz pequeña que pregunta:
¿y si no hice suficiente? (algo ya demasiado conocido en mi menta)
¿y si algo de lo que vivió en casa la marca de una forma que no quiero?
¿y si sus errores son mis fallos?
Y entonces me acordé de algo que llevo repitiendo en consulta desde hace años.
La relación con tu madre y tu padre no es una parte de tu historia, es el molde desde el que construiste todas las demás.
Porque eso que yo siento hoy, esa mezcla de orgullo y miedo, de querer soltar y de querer retener, tiene mucho que ver con el molde desde el que yo fui criada.
Con lo que aprendí sobre si podía confiar, sobre si el mundo era seguro sin control, sobre si soltar significaba perder o significaba amar de verdad.
Nadie me lo enseñó así de claro, pero lo aprendí igual, en casa, observando todo lo que pasaba a mi alrededor, haciendo mis propias interpretaciones que durante mucho tiempo se asentaron en mí como verdades.
Y ahora, quiera o no, ese mismo molde aparece cuando crio, cuando amo, cuando me relaciono con los demás, sin que muchas veces lo vea.
Y de esto es exactamente de lo que voy a tratar este jueves dentro de Un Portal para el Alma en el Taller: “La relación que marcará nuestra vida: mamá y papá”
Un espacio para mirar, con honestidad y con compasión, cómo la relación con tus padres sigue viva en tu vida hoy.
En cómo amas, en cómo te valoras, en cómo reaccionas cuando algo duele, en cómo crías, en cómo te tratas.
Y lo más importante: qué puedes hacer con eso a partir de ahora.
Sé que a veces este tipo de talleres generan resistencia.
Así que quiero responder las dudas más frecuentes antes de que lleguen, si te dices:
“No sé si estoy lista para abrir esto.”
Y lo más importante: qué puedes hacer con eso a partir de ahora.
Sé que a veces este tipo de talleres generan resistencia.
Así que quiero responder las dudas más frecuentes antes de que lleguen, si te dices:
“No sé si estoy lista para abrir esto.”
Te adelanto que no hace falta estarlo, este taller no es para quien lo tiene resuelto, es para quien siente que algo ahí todavía pide atención, solo necesitas estar dispuesta a mirar.
“Tengo una relación complicada con mis padres y no quiero remover.”
Lo entiendo, pero lo que no se mira no desaparece, solo sigue apareciendo disfrazado en otros sitios: en tus relaciones, en tu cuerpo, en cómo crías, así que mirar no es hacerte daño, es empezar a comprenderte y abrazarte.
“No tengo tiempo.”
“No tengo tiempo.”
El taller es en directo el jueves y si no puedes venir, lo tienes en diferido dentro del portal cuando quieras.
“¿Merece la pena el coste?”
Un Portal para el Alma cuesta 27€ al mes, sin permanencia. Te das de baja cuando quieras.
Por ese precio tienes acceso al taller del jueves y a otros 18 talleres en diferido, a contenidos de crianza, pareja y crecimiento personal, meditaciones y ebooks.
Todo en un espacio creado para que el trabajo interior tenga su casa.
Lo que sí te puedo decir es que el trabajo más transformador que puedes hacer no es el que haces hacia fuera, es el que haces hacia adentro y ese trabajo, cuando se hace acompañada, va mucho más lejos ;)
Si sientes que este jueves tiene algo para ti, el enlace para unirte al portal está abajo
Y si tienes alguna duda antes de entrar, responde a este correo y te contestaré personalmente.
Con mucho cariño,
Patricia
P.D. — Mi hija volverá el viernes por la noche. Cinco días en los que yo también tengo trabajo por hacer: El de confiar en lo sembrado y el de seguir mirándome a mí misma con la misma compasión con la que intento mirar a las demás.
Lo que sí te puedo decir es que el trabajo más transformador que puedes hacer no es el que haces hacia fuera, es el que haces hacia adentro y ese trabajo, cuando se hace acompañada, va mucho más lejos ;)
Si sientes que este jueves tiene algo para ti, el enlace para unirte al portal está abajo
Y si tienes alguna duda antes de entrar, responde a este correo y te contestaré personalmente.
Con mucho cariño,
Patricia
P.D. — Mi hija volverá el viernes por la noche. Cinco días en los que yo también tengo trabajo por hacer: El de confiar en lo sembrado y el de seguir mirándome a mí misma con la misma compasión con la que intento mirar a las demás.
