Hola,
Hoy te escribo todavía asimilando todo lo ocurrido en este último mes.
Donde unos mandaban fotos en las redes sociales de imágenes en la playa, de vacaciones, disfrutando...yo vivía junto a mi marido y su familia uno de los momentos más duros de la vida: acompañar a un ser querido a morir.
El día 6 de septiembre falleció mi suegro, dejó su cuerpo para trascender a la luz de la que todos provenimos.
Nos dijeron que tenía un tumor extendido el 14 de agosto, y en solo tres semanas fui testigo del deterioro de su cuerpo, de su mente, de su energía...
Con una sabiduría y una templanza que todavía no me caben en el pecho, cuando aún era consciente de su enfermedad me dijo:
"No le tengo miedo a la muerte.
Estoy agradecido y orgulloso de la vida que he tenido y de la familia que he creado junto a mi mujer.
Solo tengo miedo a sufrir, o a que mi mujer sufra cuando yo no esté".
Esas palabras se han quedado guardadas en lo más profundo de mi ser como un recordatorio que quiero y espero mantener presente:
Ser consciente del juego de la vida y de la importancia de VIVIR mientras estamos dentro de la partida.
Hoy sigo conectando con todo lo vivido, validando todo lo que mi cuerpo necesita para pasar este duelo, dejándome sostener por la vida y todo lo que trae, expresando y descargando toda la tensión acumulada para poco a poco llegar de nuevo a mi.
De toda esta experiencia, me surge preguntarte algo:
¿cuántas cosas dejas para otro momento, que tienen que ver con tu bienestar, tu disfrute, tu diversión?
Damos por hecho que estaremos aquí mucho tiempo y quizás una lección es empezar YA a permitirnos sentirnos bien, para que no lleguemos a decir en el futuro "es demasiado tarde".
Así que con esta reflexión, te invito a cuidarte, a salir de la rueda que te hace vivir en automático, a poner ilusión en tus días, sea el día que sea y a no esperar a que llegue el momento perfecto para VIVIR con mayúsculas.
La invitación no es que no duela el juego de la vida, la propuesta es permitirnos SENTIR, porque sólo así sabemos que estamos vivas y darnos la oportunidad de volver a nosotras, a nuestro cuerpo, al lugar seguro que habita dentro de nosotras.
Espero que mis palabras sea un impulso para no postergarte más ;)
Un abrazo,
Patricia
