Lo que una recuperación lenta me está enseñando sobre el cambio
Mi marido lleva ya unos días en casa con la pierna en alto y es que aunque la operación salió bien, el tendón de Aquiles no es una lesión menor y por tanto, la recuperación es lenta, muy lenta, demasiado lenta para alguien activo, acostumbrado a moverse.
Los primeros días han sido de aceptación, de marcar objetivos cortitos (que las citas con los médicos vayan bien para que a partir de junio pueda empezar a apoyar el pie.
El trabajo ahora no es otro que parar, confiar y dejar que ocurra, que el tendón poco a poco se suelde solo.
El trabajo ahora no es otro que parar, confiar y dejar que ocurra, que el tendón poco a poco se suelde solo.
Y en esta frase de "Dejar que ocurra" hay algo que me ha estado rondando en estos días porque lo veo también en las mujeres que acompaño y lo he vivido en mí misma.
Esa impaciencia con los propios procesos.
Esa impaciencia con los propios procesos.
Esa sensación de que deberías estar mejor ya.
De que llevas demasiado tiempo en esto.
De que si de verdad quisieras cambiar, ya habrías cambiado.
Y sin embargo...por mucho que una quiera las cosas no ocurren más rápido (el tendón no se suelda más rápido porque le pidas que se dé prisa) y tampoco los procesos internos avanzan más rápido porque te exijas más.
Hay cosas que tienen sus tiempos y forzarlos no los acelera, solo los interrumpe.
Lo que sí marca la diferencia es si tienes el acompañamiento adecuado mientras ocurren.
Mi marido tiene un fisioterapeuta que le dice exactamente qué hacer en cada fase, al que le pregunta y le acompaña en este proceso nuevo para él.
Sin esa guía, la recuperación no solo sería más lenta, sino que también generaría más incertidumbre, más miedos y más estrés.
El proceso interno funciona igual.
Puedes intentar hacerlo sola, leer, reflexionar, intentar entenderte y algo avanzará, claro que sí. pero hay partes que sola no puedes ver.
Puedes intentar hacerlo sola, leer, reflexionar, intentar entenderte y algo avanzará, claro que sí. pero hay partes que sola no puedes ver.
Hay momentos en que necesitas a alguien que te diga:
"Aquí puedes soltar."
"Aquí sí hay que mirar aunque duela."
"Esto que sientes es parte del proceso, no una señal de que algo va mal."
Y después de esta reflexión, quiero preguntarte algo hoy: ¿Hay algo en tu vida que llevas tiempo intentando mover sola y que no termina de avanzar?
¿Una forma de relacionarte que quieres cambiar y no puedes?
¿Un patrón que se repite aunque pongas toda tu voluntad en que no lo haga?
¿Una sensación de que podrías estar mejor que llevas meses ignorando porque "tampoco es para tanto"?
Esas no son señales de que eres incapaz, son señales de que quizás ya es hora de dejar de hacerlo sola.
El cambio real no siempre llega con más esfuerzo, a veces llega cuando dejas de forzar y empiezas a moverte con el apoyo adecuado.
A tu ritmo. pero guiada y acompañada.
Si algo de lo que has leído hoy resuena contigo, tengo abierta mi agenda para el mes junio, la semana que viene ya se cerrará para no saturarme porque lo importante es lo importante ;)
Responde a este correo con un "quiero empezar" y te escribo para encontrar el momento.
Con mucho cariño,
Patricia
P.D. — Mi marido esta mañana ha tenido su primera cita médica y nos han dicho que la cicatriz va bien, que en 12 días quizás pueda empezar a apoyar el pie, con bota y cuñas, pero ya podrá apoyar.
A veces el primer paso es exactamente eso: pequeño, lento, apoyado y más que suficiente ;)
