Para las que este domingo (día de la madre) es un día difícil
Hola,
Hay mujeres para las que este domingo trae flores, llamadas y una comida en familia.
Y hay mujeres para las que trae algo mucho más complicado: un nudo en el pecho que no saben muy bien cómo nombrar, recuerdos que preferirían no tener, una tristeza antigua que pensaban que ya habían superado y que aparece, puntual, cada año, por estas fechas.
Si eres una de ellas, este correo es para ti.
De pequeña no lo podías entender.
No podías entender cómo la misma persona a la que amabas con toda tu alma podía ser también la fuente de tanto dolor.
Cómo la misma mujer que era tu mundo podía no verte, no sostenerte, no darte la ternura que necesitabas, no estar disponible de la forma en que una niña necesita que su madre esté.
Y como eso no tenía sentido, como era demasiado grande y demasiado contradictorio para una mente infantil, hiciste lo único que podías hacer:
Te culpaste a ti misma.
Porque era más soportable pensar que algo fallaba en ti que asumir que la persona a la que más querías en el mundo no podía darte lo que necesitabas.
Así que te dijiste, sin palabras, desde algún lugar muy profundo:
Porque era más soportable pensar que algo fallaba en ti que asumir que la persona a la que más querías en el mundo no podía darte lo que necesitabas.
Así que te dijiste, sin palabras, desde algún lugar muy profundo:
"Si no me trata bien, será porque no lo merezco."
"Si no me ve, será porque no soy suficiente."
"Si no me abraza, será porque hay algo en mí que no está bien."
Y esa niña que se culpó para no tener que ver la verdad que le dolía demasiado, sigue viviendo en ti.
Se muestra en la forma en que te tratas a ti misma cuando cometes un error.
En la dificultad para recibir amor sin esperar que algo salga mal.
En la sensación de no ser suficiente que aparece aunque tengas mil razones para sentirte orgullosa.
En los vínculos donde repites, sin querer, lo que aprendiste en casa.
En ese hueco que no termina de llenarse por mucho que des, por mucho que logres, por mucho que cuides.
No porque estés rota, sino porque aquella niña nunca pudo llorar lo que perdió.
Nunca pudo decir: "me duele que no estuvieras."
Nunca pudo soltar lo que se quedó atrapado en su cuerpo porque nadie le enseñó que tenía permiso para sentirlo y quiero decirte algo importante:
Honrar a tu madre no significa fingir que todo estuvo bien, no significa borrar lo que pasó ni convertir el dolor en gratitud forzada, pero tampoco significa quedarte anclada en él.
Significa poder mirar atrás y ver a una mujer que también fue una niña herida, que también dió desde lo que tenía, desde lo que le dieron a ella, desde lo que pudo sanar y lo que no pudo.
Y esto no es para justificarla, tampoco para absolverla, sino para soltar el peso que tú no tendrías que haber cargado nunca.
Este domingo, si el día se pone difícil, no te obligues a sentir lo que no sientes.
No finjas que está todo bien si no lo está.
No te castigues por sentir rabia, o tristeza, o ese extraño vacío de echar de menos algo que nunca tuviste.
En cambio, sí te pido algo:
Conecta con esa niña que fuiste, ponle una mano en el hombro, dile que tenía razón en sentir lo que sintió, que no era culpa suya, que era demasiado pequeña para cargar con todo eso, que hoy, de adulta, puedes empezar a soltarlo.
Solo así, abrazando lo que ocurrió, no huyendo de ello, empieza a haber espacio para algo diferente.
Y sí, aunque sea difícil de aceptar, gracias a todo lo que no tuviste, hoy eres quien eres.
Con tus heridas y con tus fortalezas, con tus patrones y con tu conciencia de querer romperlos, con tu dolor y con la capacidad, que ya tienes,
de convertirlo en algo que no le pases a los que vienen después de ti.
Si este correo ha removido algo en ti y sientes que es momento de acompañar a esa niña que todavía espera, estoy aquí.
Tengo abiertas 5 sesiones exploratorias gratuitas para las 5 primeras personas que agenden, una conversación sin compromiso donde exploramos juntas
qué está vivo todavía y qué está listo para ser soltado.
Solo tienes que pinchar en el botón de debajo y agendar el día que te venga bien, serán 30 minutos en los que podrás dar el primer paso para abrazarte.
Feliz domingo, de la manera que puedas.
Con mucho cariño,
Patricia
P.D. — Si conoces a alguien para quien este día también es difícil, reenvíale este correo. A veces la cosa más liberadora es saber que no estás sola en lo que sientes.
Solo así, abrazando lo que ocurrió, no huyendo de ello, empieza a haber espacio para algo diferente.
Y sí, aunque sea difícil de aceptar, gracias a todo lo que no tuviste, hoy eres quien eres.
Con tus heridas y con tus fortalezas, con tus patrones y con tu conciencia de querer romperlos, con tu dolor y con la capacidad, que ya tienes,
de convertirlo en algo que no le pases a los que vienen después de ti.
Si este correo ha removido algo en ti y sientes que es momento de acompañar a esa niña que todavía espera, estoy aquí.
Tengo abiertas 5 sesiones exploratorias gratuitas para las 5 primeras personas que agenden, una conversación sin compromiso donde exploramos juntas
qué está vivo todavía y qué está listo para ser soltado.
Solo tienes que pinchar en el botón de debajo y agendar el día que te venga bien, serán 30 minutos en los que podrás dar el primer paso para abrazarte.
Feliz domingo, de la manera que puedas.
Con mucho cariño,
Patricia
P.D. — Si conoces a alguien para quien este día también es difícil, reenvíale este correo. A veces la cosa más liberadora es saber que no estás sola en lo que sientes.
